Una imagen al abrirse, un objeto al anudarse
Un paño coreano de retales puede parecer una pintura cuando cuelga de una pared. Rectángulos amplios se encuentran con franjas estrechas y las pequeñas piezas cambian la dirección de las líneas. Al reunir las esquinas alrededor de un objeto, esa composición se pliega: unas partes desaparecen, otras se superponen y el reverso queda a la vista. El contenido aporta un volumen que el tejido extendido no tenía.
Bojagi designa una familia de paños para envolver o cubrir; jogakbo es una modalidad construida con fragmentos. No todos los bojagi son de retales: también existen paños de una sola pieza y otros bordados. Distinguirlos permite ver diferentes materiales y trabajos dentro de una misma acción, la de cubrir o envolver.
La posibilidad de deshacer el nudo y recuperar una superficie plana resulta especialmente atractiva. El tejido cambia de estado sin tener que romperse. Antes de convertir esa cualidad en un lema contemporáneo, conviene observar cómo trabaja el objeto: qué se dobla, dónde se acumulan capas y qué partes sostienen la tensión.
Una familia más amplia que el mosaico de telas
El relato del LACMA sitúa los bojagi tanto en entornos cortesanos como cotidianos y menciona usos como cubrir alimentos y envolver regalos. Un bordado elaborado y un paño ligero de retales no son simplemente grados distintos de decoración. Su fabricación y el trabajo que deben realizar pueden ser diferentes.
Aprovechar fragmentos exige planificación. Un trozo sobrante no se integra solo: su tamaño debe acomodarse al de los demás, reservando espacio para las costuras y manteniendo un contorno útil. Una franja estrecha puede resolver la diferencia entre dos bloques. El ahorro de material requiere tiempo de selección y unión.
Muchos tejidos conservados tienen autores no identificados. Esa ausencia de nombre no elimina su habilidad. Cuando una labor doméstica llega al museo, la superficie permite valorar decisiones que el registro biográfico ya no explica. Por eso, el examen del material y del trabajo aporta más que atribuir al conjunto una belleza casual.
El LACMA sitúa la mayoría de los ejemplos históricos conservados en el periodo Joseon, de 1392 a 1910. Los testimonios escritos del uso y las telas que han sobrevivido son registros distintos. Junto a los objetos del siglo XX, permiten seguir los cambios de materia y función.
Preparar la tela antes de la primera puntada
Primero se separan las zonas desgastadas de las utilizables. La dirección del tejido, los motivos y el grosor afectan a la unión. Una seda translúcida deja pasar la luz; una tela densa genera un pliegue más voluminoso. Cada fragmento necesita además margen de costura: el área cortada es mayor que la que quedará visible.
Dos piezas forman una unidad que puede incorporarse a otra. Trabajar desde un dibujo previo no sigue el mismo orden que desarrollar la composición con los retales disponibles, pero ambos procedimientos deben contar la anchura absorbida por las uniones. Una pequeña diferencia repetida en varias filas puede alterar el borde exterior. Cada unión cambia las condiciones de la siguiente.
Después se rematan el perímetro y las esquinas. La tela no solo debe parecer recta al exhibirse: también soportar pliegues y nudos. Un paño con forro y uno translúcido de una sola capa requieren tratamientos distintos del reverso. Material, costura y uso se deciden conjuntamente.
Dos maneras de construir una línea
Ssamsol, escrito 쌈솔 en coreano, encierra los bordes cortados dentro de un margen doblado. Primero se alinean los bordes que se unirán, dejando tela más allá de la línea de costura. Tras esa primera unión, se disponen los márgenes para que uno envuelva al otro sin dejar un borde crudo expuesto. Otra línea de puntadas fija el doblez y mantiene unidos los paneles cuando se tira de la tela. Incluso un tejido ligero forma varias capas en esta franja estrecha. A contraluz, el campo de una capa y los márgenes superpuestos transmiten distinta claridad: la propia construcción produce la línea.
En las intersecciones se reúnen varias capas. Mimi Shim enseña a reducir el grosor recortando el exceso de tela. Una tela elegida por su ligereza puede volverse rígida donde convergen las costuras. Esa acumulación afecta a las puntadas siguientes y al plegado final. Hacer coincidir dos bordes no basta para terminar el trabajo.
El curso de Sara Cook de 2022 emplea garumsol en un paño forrado. En una unión con puntadas de sobrehilado, la aguja toma los dos bordes contiguos y el hilo pasa por encima para conectarlos con una serie de lazadas. El punto donde cada puntada toma la tela influye en cómo se juntan los bordes. Aquí la cara de retales y el respaldo forman juntos la pieza. El lugar de los bordes cortados y la función del reverso cambian respecto a una tela de una sola capa con márgenes encerrados. Seguir esas capas permite entender el procedimiento más allá de su nombre.

El patchwork no siempre forma rectángulos
El Met fecha los tres paños de seda aquí ilustrados aproximadamente entre 1950 y 1980. Sus números de colección son 2007.151, 2007.149 y 2007.152. Estos ejemplos prolongan la forma en el siglo XX, en vez de mostrar únicamente objetos del periodo Joseon.
En 2007.151, largas franjas construyen marcos rectangulares encajados; rosa, turquesa, rojo y tejido claro rodean una pequeña presilla central. En 2007.149, los triángulos y las bandas oblicuas cambian la dirección dentro del marco. Una organización parecida produce ritmos distintos: repetición en la primera pieza y cambios angulares en la segunda.
La pieza 2007.152 resulta especialmente esclarecedora. Sus curvas se unen en formas semejantes a pétalos que se repiten. La mirada pasa entre encuentros redondeados, en lugar de seguir exclusivamente largas rectas. La forma cortada modifica el recorrido por la composición.
También modifica el problema de montaje. Repetir unidades curvas no equivale a extender una superficie con bloques rectangulares desiguales. Los bordes curvos deben encontrarse y hay que considerar la tela acumulada alrededor. La fotografía frontal no reconstruye el orden histórico de las puntadas, pero demuestra que los rectángulos libremente dispuestos no explican toda la categoría.

Los restos de un hanbok llegan a la pared
En su relato de 2025, Lee So-ra explica que convierte sobrantes de hanbok en obras textiles para la pared. Preparar un fragmento antiguo empieza por determinar qué superficie conserva utilidad. Un pequeño panel visible en una prenda puede tener pliegues y costuras detrás. Abrir la unión anterior permite examinar el borde lleno de perforaciones y la parte interior mejor conservada. Guardar solo el motivo central o conservar también su fondo dará límites diferentes a la unión siguiente. Mantener un fragmento grande o dividirlo en unidades pequeñas también cambia el número de costuras de la superficie terminada.
Cortar juntos un tejido fino y resbaladizo y otro denso puede dar contornos desiguales si se mueve la capa superior. Se coloca cada fragmento plano, se comprueba la dirección del tejido y se marcan tanto el panel visible como el margen que quedará dentro. Una pieza oscura junto a otra clara exige además considerar si puede transferir color. Cuando hace falta limpiar, se prueba primero en una zona pequeña un método adecuado a la fibra y al tinte, evitando estirar la tela mojada. Las piezas preparadas vuelven a disponerse una vez secas. Donde coinciden paneles gruesos y sus márgenes, puede levantarse una esquina; por eso se ajustan el solapamiento y el orden de montaje. Preparación y composición se afectan mutuamente: el deslizamiento, el plegado y el grosor pueden transformar una disposición bonita al convertirla en tela cosida.
Lo interesante es cómo una materia anterior se convierte en condición de trabajo. Una tela asociada al movimiento del cuerpo pasa a responder a la luz y a la distancia del espectador. De cerca, una línea es un solapamiento; de lejos, separa superficies de color. Convertir un textil doméstico en arte incluye elegir qué propiedades físicas destacar.
Fuera del paquete, dentro de la luz
Through the Light, la exposición de Wonju Seo en el Charles B. Wang Center de la Universidad de Stony Brook, comenzó el 8 de septiembre de 2025. Su periodo ampliado terminó el 31 de enero de 2026. Ante una fuente de luz, una capa de tela fina y una costura con varias capas superpuestas dejan pasar cantidades distintas de luz. Fragmentos del mismo color pueden así formar zonas más claras u oscuras según su grosor. Coser une las superficies, pero las puntadas y los márgenes superpuestos también modifican el paso de la luz por el tejido.
El contenido daba volumen al paquete; en una instalación así, la posición y la iluminación cambian el aspecto. El fondo fino y la unión gruesa pueden compartir color y transmitir cantidades distintas de luz. Colgar cerca de la pared o separado de ella altera el fondo y las sombras. Decidir dónde colocar la tela añade otra fase al trabajo visual.
Volver al uso cotidiano devuelve importancia a los nudos y al almacenamiento. La siguiente utilización requiere un tamaño adecuado, esquinas resistentes y un lugar donde guardar el paño. La posibilidad de reutilizar no conserva la materia por sí sola. Exposición y envoltorio tienen exigencias diferentes, pero ambos permiten abandonar la imagen fija de la tela extendida.
Abrir el paño otra vez
La lectura puede continuar con el hanbok, su forma y su práctica, donde costuras y tejidos responden al cuerpo, y con las casas coreanas, donde los objetos encuentran usos y lugares de almacenamiento. El paño comparte materiales con la ropa y cambia de aspecto al pasar entre manos, contenidos y espacios.
No terminaría diciendo que el jogakbo es bello por ser irregular. Sus líneas proceden de seleccionar, ensamblar, unir y rematar. Reunir fragmentos diferentes no consiste solo en hacer desaparecer sobrantes, sino en permitir que sus condiciones trabajen juntas. Al desatar el nudo, las costuras conservan esas decisiones. Ese tránsito repetible entre imagen y paquete es lo que invita a seguir mirando.
La costura une la materia y crea una línea visible. Las decisiones que convierten retales en una superficie útil continúan en piezas murales y obras con luz.
Fuentes y alcance
Bojagi: los paños coreanos para envolver ↗2014-01-02Paño de seda 2007.151 ↗Paño de seda 2007.149 ↗Patchwork con curvas 2007.152 ↗Grosor del ssamsol y enseñanza del jogakbo ↗Paño para cubrir: garumsol y forro ↗2022-10-29Lee So-ra explica su práctica textil ↗2025-05-19A través de la luz: el jogakbo de Wonju Seo ↗Paño de seda de retales, hacia 1950–1980. Metropolitan Museum of Art, 2007.151.
The Metropolitan Museum of Art · CC0 · Convertida a WebP; contenido de la imagen sin cambios